
Robots adaptables con la habilidad de utilizar herramientas humanas”, es el último deseo manifestado por el Darpa, el brazo tecnológico del Pentágono en Estados Unidos.
Para hacerlo realidad, el organismo ha convocado una especie de concurso que promete un premio de US$2 millones a quien consiga desarrollar un robot capaz de salvar vidas en zonas de desastre.
Aquellos que participen, dijeron, tendrán que enfrentar toda un serie de retos físicos.
En la competencia pueden participar no sólo centros de robótica, sino ingenieros informáticos, desarrolladores de videojuegos y en definitiva cualquier experto dispuesto a “incrementar la diversidad de soluciones innovadoras”.





